Los críticos del CEC dan sus premios al cine español del 2008

Si los Globos de Oro son la antesala de los Óscar, las Medallas que concede el Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) lo son de los Goya en nuestro país. Un año más, nuestra Asociación de críticos de cine con más solera –fue fundada en 1945– ha repartido sus premios en lo que se supone una votación independiente, menos esclava de la taquilla y más alejada de la endogamia que rodea a la Academia de Cine. Acaban de entregarse en una Gala que rindió también tributo con una Medalla de Honor a Fernando Guillén Cuervo y a la editorial Cátedra por sus publicaciones de cine. Al acto acudieron muchas personalidades del mundillo, sin que se convirtiese en una pasarela de moda ni en un cotilleo rosa, algo a lo que los Goya se acercan en su imitación de los Óscar. Todos, tras la entrega de las Medallas, pudieron ver “Slumdog Millionaire”, del inglés Danny Boyle, película ganadora de 4 Globos de Oro (mejor película dramática, director, guión y banda sonora) y nominada para los Óscar en 10 candidaturas.

Entre los galardones al cine español del último año, la gran triunfadora han sido “Casual day” de Max Lemcke, que se llevó el premio a mejor película, director, actor (Juan Diego) y guión original (Daniel y Pablo Remón). También por la puerta grande salió “Una palabra tuya” de Ángeles González-Sinde, llevándose el premio a mejor guión adaptado (sobre una novela de Elvira Lindo), actor secundario (Antonio de la Torre) y actriz secundaria (Esperanza Pedreño, que venció a la oscarizable Penélope Cruz). En un año mediocre, sin duda los críticos del Círculo han atinado y acertado en sus decisiones -especialmente en el caso “Casual day”- , a la vez que se han arriesgado con una opera prima como la de Lemcke, en mi opinión también la mejor del año.

Sin embargo, ninguna de las dos películas aparecen entre las nominaciones de los Goya, que decididamente vuelve por sus fueros y se abandona en brazos de la industria. Sí lo ha sido Nacho Vigalondo, a quien el CEC concedió el Premio Revelación por “Los cronocrímenes”. La apuesta por jóvenes valores no se terminó con Lemcke y Vigalondo, pues el novel director F. Javier Gutiérrez se llevó el premio al mejor montaje por “3 días” (realizado por Nacho Ruiz Capillas). Ya se ve que la crítica siempre está pendiente de descubrir nuevos talentos, y no tanto de devolver favores o llenar de incienso un espacio cerrado y de dudosa transparencia (no hay más que ver la continua polémica que rodea a la Academia).

El premio a la mejor actriz principal fue para Ariadna Gil por “Sólo quiero caminar”, mientras que también fueron reconocidas la fotografía de Félix Monti en “Sangre de mayo” (lo mejor, sin duda, de la película de Garci), y la música de Roque Baños en “Los crímenes de Oxford” (de nuevo, lo mejor de una cinta fallida), mientras que “El infierno vasco” ganaba el premio al mejor documental del año. Una prueba más de la independencia y riesgo del CEC en sus elecciones fue la de conceder el premio a la mejor película extranjera a un trabajo de animación, “WALL·E (Batallón de limpieza)”: una obra maestra, sin duda, pero que tuvo que superar a “El Caballero Oscuro” o “4 meses, 3 semanas, 2 días”, por ejemplo. Con todo lo dicho, no vendría mal a la Academia que mirase de reojo al CEC a la hora de repartir sus estatuillas, no vaya a ser que un nuevo Coloso goyesco sea despojado del prestigio que se le supone.

En las imágenes: Fotografías de la Gala de entrega de Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos

Publicado el 28 Enero, 2009 | Categoría: Año 2008, CEC, España, Opinión

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