“Flame y Citron”: forja de héroes o de antihéroes

[6/10] Ya hemos señalado en otras ocasiones cómo muchos países están últimamente sirviéndose del cine para hacer un revisionismo de su pasado reciente y cómo a la vez buscan héroes que aporten identidad y unidad nacional. Por otra parte, la ocupación y extorsión nazi en territorios ajenos y la consecuente resistencia de sus habitantes siempre se ha presentado como un lugar ideal donde resaltar el valor y virtudes de unos individuos singulares que encarnaban patriotismo, libertad e idealismo. Desde luego, la aventura, drama y acción están asegurados, y también el romanticismo cuando se introduce una historia de amor personal, lo mismo que el suspense y la denuncia cuando la corrupción y los enigmas de los servicios secretos hacen acto de presencia. Todo eso está en esta coproducción germano-danesa de elevado presupuesto que nos lleva a la Dinamarca ocupada por el ejército alemán en 1944, donde surgen grupos de resistencia que no aceptan a los invasores ni a quienes colaboran con ellos o les toleran tibiamente. Una película en que países vecinos parecen hermanarse para cerrar heridas del pasado o quizá para abrir nuevos mercados cinematográficos.

En “Flame y Citron”, Ole Christian Madsen levanta una superproducción de cuidada ambientación, donde el clima de ambigüedad está conseguido gracias una espléndida fotografía, con sobrados momentos de acción donde todo parece estallar por los aires, y también otros de pasión y sentimiento amoroso que se tiñen de desconfianza y traición. La trama es intrincada y compleja, y no escasean los personajes con doble moral o las situaciones inciertas donde la información cruzada es poco fiable, con espías y contraespías cuya identidad es un misterio y a la vez un elemento de suspense… porque el amor y el deber se mezclan y hasta se oponen, con jefes que dan las órdenes pero que permanecen en la sombra y con partisanos que se convierten en mitos en vida capaces de desestabilizar los planes organizados. Sin embargo, la historia se sigue bien y sin confusión gracias a un buen rodaje y planificación, a una narrativa que mantiene la atención del espectador hasta el final.

Solo el afán mitificador que alienta y sostiene a la película se convierte en un lastre que la hace derivar hacia lo previsible y convencional en su tercio final, recreándose en lo heroico de la pareja protagonista hasta elevarlos al terreno de la leyenda, con una puesta en escena ensimismada, ralentíes narcisistas y concesiones excesivas. Una historia real que se va desinflando hasta parecer propaganda de ficción americana, y donde la actividad del grupo de resistencia Holger Danske a veces se parece más la de unos terroristas sin convicciones ni ética a la hora de ejecutar sus acciones armadas que la de unos valerosos patriotas. La cólera, arrojo y espíritu vengativo de Flame se presentan bien envueltos en una apariencia frágil e inocente, a la vez que contrasta y se complementa con la sensibilidad, madurez y sensatez de un Citron que evolucionará en sus sentimientos a la par que los acontecimientos se precipitan y descontrolan. Dos personajes bien matizados en el guión porque no resultan del todo admirables, con momentos en que provocan repulsa o compasión, y otros que causan pena al ver la indefensión que sufren o indiferencia al contemplar sus respuestas. El espectador no llega a empatizar con ellos, por su carácter frío y distante que no suscita emoción alguna, con lo que la cinta no causa entusiasmo ni provoca adhesiones fuertes.

Pero la caracterización de Flame y Citron cobra vida propia gracias a unas interpretaciones llenas de credibilidad a cargo de Thure Lindhardt y Mads Mikkelsen respectivamente, con fuerza y determinación pero también con dudas e inseguridades que hacen que la cinta parezca verídica unas veces y otras pura manipulación y engaño. Esa falta de equilibrio entre realidad y leyenda, o quizá esa descompensación pretendida para mostrar la fragilidad de una historia asumida sin sentido crítico, hace en cualquier caso que estemos ante una película que entretendrá a un público amplio al que le guste la acción y el espionaje en el cine, y eso a pesar de cierta lentitud al narrar una historia que busca sobre todo retratar la complejidad psicológica de sus protagonistas.

Película con la que se quiere cuestionar la historia oficial de resistencia danesa a los nazis dejando claro que solo fue una minoría quien se negó a colaborar con ellos. Pero también es la crónica de una amistad a prueba de bomba, y relato de unas vidas llenas de sospechas e informaciones confusas que desembocan en la venganza y el escepticismo, donde cada uno hace la guerra por su cuenta y donde la hazaña heroica se confunde con la lucha terrorista. Sería interesante debatir y esclarecer los límites y la legitimidad de unas y otras acciones armadas, lo mismo que de la necesidad de una obediencia ciega ante órdenes inmorales, pero eso es otra historia que excede al cometido de esta crítica.

Calificación: 6/10

En las imágens: Fotogramas de “Flame y Citron” – Copyright © 2008 Nimbus Rights II. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

Publicado el 3 Enero, 2009 | Categoría: Alemania, Año 2009, Bélico, Críticas, Dinamarca, Drama

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