Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

La tragedia de una sociedad enferma: “Cassandra’s Dream” y “Antes que el Diablo sepa que has muerto”

No son las únicas películas que lo reflejan últimamente, pero el tono trágico de “Cassandra’s Dream” y de “Antes que el Diablo sepa que has muerto” nos lleva a pensar en una sociedad enferma e incluso agonizante, donde los vínculos familiares pasan de lazos que unen a sogas que ahogan, y todo ello por la mezquindad y pobreza interior del individuo. Porque, aunque el cine siempre haya procurado colocar a sus personajes en situaciones extremas para recoger su drama con hondura, cuando ese conflicto se adentra en el territorio familiar… todo queda potenciado, y si se imprime un tono fatalista y una violencia que vaya in crecendo hasta aniquilar a sus autores, entonces el espectador crítico debe pensar que “algo huele a podrido en Dinamarca”. De eso sabe mucho Shakespeare y Hamlet, Sófocles y Edipo, y cualquier persona o cultura que hayan procurado conocer al hombre y abordado su sentido ético y moral.

También Woody Allen y Sidney Lumet, salvando las distancias, han querido acercarse a ese individuo desorientado en una sociedad, sin otros principios que el éxito y el poder, el tener y el placer… Y por eso han recogido en sus películas esa enfermedad mortal sin dejar opción al protagonista para su regeneración… precisamente porque el virus está dentro, y un enemigo así es difícil de combatir. Con todo, está claro que nos hallamos ante auténticas tragedias clásicas y en estado químicamente puro. El paralelismo temático entre ambas cintas llama la anterior y también su enfoque, más aún por tratarse de dos autores independientes a los que siempre les ha interesado tomar pulso a la sociedad.

Ambos radiografían con su cámara un mundo en que impera la ambición y la avaricia, y donde también tienen cabida pasión y lujuria, venganza y crimen, mentira y traición, conciencia y culpa, destino y libertad… y cada actuación de sus protagonistas (parejas de hermanos) se convierte en una nueva cadena que esclaviza y que les empuja casi necesariamente hacia un nuevo error… que sólo puede terminar con la muerte. Aparte de su excelente narrativa y dirección de actores, los dos cineastas coinciden en querer indagar en la naturaleza humana y en ver cómo se degrada moralmente hasta el parricidio y fratricidio, metáfora de la familia humana que se autodestruye.

Como es habitual, el cine muestra las consecuencias de la falta de convicciones personales, aunque sin proponer ninguna… por eso de no dar lecciones ni convertirse en un discurso doctrinario. De todas formas, pensándolo bien, en realidad podemos decir que sí se sugieren y se vislumbran algunas alternativas plausibles… si se atiende a los efectos negativos, porque está claro que “nihil novum sub sole” que dirían los clásicos, que Caín y Abel tienen muchos años y que el hombre sigue siendo hombre en sus desmanes (y en lo bueno), y también que el principal o primer daño que causa quien mata, engaña… no es el que infringe a su víctima sino el que sufre él mismo y la sociedad. Si nos parásemos a pensar… e hiciéramos caso a Lumet y Allen.

En las imágenes: Fotogramas de “Antes que el Diablo sepa que has muerto” – © 2007 A.Zeta Cinema. Todos los derechos reservados. De  “Cassandra’s dream (El sueño de Casandra)” –  © 2007 Wild Bunch e Iberville. Distribuida en España por On Pictures. Todos los derechos reservados.

Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Publicado el 22 diciembre, 2008 | Categoría: Año 2007, Drama, Opinión

Etiquetas: , , , , , ,

2 comentarios en “La tragedia de una sociedad enferma: “Cassandra’s Dream” y “Antes que el Diablo sepa que has muerto””

  1. La Mirada de Ulises » Blog Archive » Woody Allen o la construcción de la identidad en el mundo posmoderno

    […] Y es que el judío liberal que es Woody Allen sigue anclado en una visión superficial del cristianismo, reducido a una tradición seca y estereotipada, apoyada en la palabra hueca y no en la experiencia interior de cada persona. Como bien han dicho Juan Orellana y Juan Pablo Serra en su libro “Pasión de los fuertes”, aún sigue esperando la Encarnación de Dios, la humanización de quien puede dar respuesta a esas ansias de felicidad que se esconden en el corazón del hombre, y su crítica va dirigida hacia una entelequia que nada tiene que ver con la realidad. Woody Allen se refugia, por eso, en el uso prolífico de la palabra –no paran nunca sus personajes de hablar, y poco es lo que “hacen” en sus historias–, y concede a los diálogos una función terapéutica, como si nos introdujera con ellos en una sesión de psicoterapia: busca así sacar a la superficie esas culpas reprimidas en el subconsciente por una moral objetiva –es la vertiente psicoanalítica de este amigo de los psiquiatras–, y meter bajo la alfombra cualquier sentido de culpa que quite felicidad (como vimos en un tono de mayor gravedad en “Match Point” o en “Cassandra’s Dream”). […]

  2. Woody Allen o la construcción de la identidad en el mundo posmoderno | CinemaNet

    […] Y es que el judío liberal que es Woody Allen sigue anclado en una visión superficial del cristianismo, reducido a una tradición seca y estereotipada, apoyada en la palabra hueca y no en la experiencia interior de cada persona. Como bien han dicho Juan Orellana y Juan Pablo Serra en su libro “Pasión de los fuertes”, aún sigue esperando la Encarnación de Dios, la humanización de quien puede dar respuesta a esas ansias de felicidad que se esconden en el corazón del hombre, y su crítica va dirigida hacia una entelequia que nada tiene que ver con la realidad. Woody Allen se refugia, por eso, en el uso prolífico de la palabra –no paran nunca sus personajes de hablar, y poco es lo que “hacen” en sus historias–, y concede a los diálogos una función terapéutica, como si nos introdujera con ellos en una sesión de psicoterapia: busca así sacar a la superficie esas culpas reprimidas en el subconsciente por una moral objetiva –es la vertiente psicoanalítica de este amigo de los psiquiatras–, y meter bajo la alfombra cualquier sentido de culpa que quite felicidad (como vimos en un tono de mayor gravedad en “Match Point” o en “Cassandra’s Dream”). […]

Deje un comentario

Copyright © 2008 La mirada de Ulises. Todos los derechos reservados | Diseño: YGoY, modificado por rafacas | Cabecera: Echeve