Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“El intercambio”: justicia de madre, corrupción de Estado

[7/10] Hace tiempo que ver una película de Clint Eastwood es sinónimo de calidad y entretenimiento. También de ajuste de cuentas con una sociedad corrupta y de planteamientos morales para unos individuos cargados de humanidad y también de flaqueza. En el caso de “El intercambio”, encontramos también esa misma denuncia de la autoridad prepotente, del abuso de menores y de los engaños del Estado democrático. Sin embargo, aquí la heroína pierde cualquier resto de debilidad y se convierte en una madre coraje en toda regla, el ambiente se olvida de los grises para moverse entre un mundo de buenos y malos sin matices, y la esperanza aparece para dejar buen sabor de boca en el espectador que ha visto durante más de dos horas cómo se cuenta una historia interesante sin barroquismo ni pretenciosidad.

No hay complicación porque su narrativa es sencilla y lineal -lo que no excluye varios breves flash back que vienen a aclarar el pasado-, de estructura y planificación clásica, de estilo transparente y donde cuesta descubrir un sello de autor. Eastwood busca la eficacia a la hora de contar una historia que debe llegar al espectador, que debe seguirla con facilidad y conmoverse con ella, y que piense lo justo para sacar una o dos conclusiones acerca de la justicia individual y social, del drama humano y familiar, de la diferencia entre lo veraz y lo verosímil. Todo eso lo consigue el director de “Mystic River” con una espléndida ambientación de época -desde las centralitas de teléfonos hasta los tranvías urbanos, los sombreros o las máquinas de los reporteros-, quizá con un exceso de afirmación en la obviedad y explicitud en la narrativa visual, que hubiera ganado en sutileza e inteligencia sin mostrar algunas de las imágenes del manicomio o de la granja con sus sombras asesinas. Es la explicación innecesaria que remacha el mensaje moral o la música que provoca la emoción fácil, tan del gusto de Hollywood y que obtienen la complicidad del espectador.

Una historia dura que viaja al reino del horror, sobre madres que pierden todo con sus hijos, sobre los atropellos de un Estado que se mete a decir a los padres quiénes son sus hijos -algo siempre injusto, no solo si hay corrupción-, sobre la anulación de cualquier atisbo de esperanza como manera de matar a la persona. Sentimientos de dolor, indefensión y lucha muy bien encarnados por Angelina Jolie como desconcertada y angustiada madre a la que intentan dar “gato por liebre”, con perdón por la expresión. Dentro del universo moral bipolar, el resto de las interpretaciones de secundarios cumplen con su papel sin distraer ni embelesar, aunque especial mención merece Jason Butler Hamer como asesino en serie, desde su aparición en el polvoriento camino junto a la granja hasta el dramático y agónico final. Como siempre, habrá que prestar especial atención a la música compuesta por el mismo Eastwood, invisible y eficaz, precisa y justa a la hora de mover los sentimientos. En definitiva, una película “marca de la casa” que gustará al público aunque sus incondicionales quizá echen en falta algo de la ambigüedad y de los matices de sus obras maestras.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “El intercambio” – Copyright © 2008 Universal Pictures, Imagine Entertainment, Relativity Media y Malpaso Productions. Fotos por Tony Rivetti Jr. Distribuida en España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos reservados.

Publicado el 23 diciembre, 2008 | Categoría: 7/10, Año 2008, Críticas, Drama, Hollywood

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2 comentarios en ““El intercambio”: justicia de madre, corrupción de Estado”

  1. Individuo Kane

    Pienso que “Adiós pequeña adiós” es mejor por su concisión y solidez argumental. A “El intecambio” le sobran los innecesarios y múltiples finales. Lo que quería contar ya lo había contado.
    Pero a pesar de todo hay que reconocer que uno contempla esta película mucho más a gusto que prácticamente cualquier otra cosa. Sí: sin ser compleja logra unos momentos dramáticos impresionantes. Y hasta en los momentos innecesarios, el estilo Eastwood, el estilo clásico, fluye de un modo natural.
    Es verdad que no alcanza a sus obras maestras pero aún así salí con la sensación de haber ganado algo. Y eso pasa pocas veces.

  2. La Mirada de Ulises » Blog Archive » El contenido y la forma del séptimo arte: una aproximación

    […] Hablando precisamente de la esperanza y el amor de una madre por encima de todo en El intercambio (Changeling, 2008) y de la igualdad y derechos humanos en su reciente Invictus (Invictus, 2009).  Y si vamos a […]

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