Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

El cine italiano no se terminó con el Neorrealismo

Nadie duda de que Italia tuvo en el Neorrealismo su época de esplendor cinematográfico, como tampoco que no ha habido relevo de cineastas como Rossellini, Visconti, Fellini, Pasolini o Antonioni. Sin embargo, aunque sea con cuentagotas y no a la misma altura de los mencionados, podemos recomendar algunos directores y películas de lo que va de siglo con indudable interés. Uno de esos “autores” es, sin duda, Nanni Moretti de quien destacamos “La habitación del hijo”, drama familiar con la pérdida en el horizonte y la necesidad de asumir la vida como viene. Otro veterano, Marco Bellocchio, nos brindó “Buenos días, noche” en torno al secuestro de Aldo Moro por las Brigadas Rojas con unas relaciones entre los protagonistas que permiten seguir confiando en la bondad de las personas. Que siempre hay una segunda oportunidad también lo sabe muy bien Gianni Amelio que, en “Las llaves de casa”, se la ofrece a un padre que abandonó a su hijo discapacitado en el momento del parto en que moría la madre: con suma delicadeza y humanidad sabe tratar una dura historia donde el dolor juega su papel redentor.

Desde siempre, Italia se ha caracterizado por producciones realizadas por la RAI y destinadas en principio para la televisión, aunque después se hayan proyectado en la pantalla grande por su alta calidad. Es el caso de “La mejor juventud” de Marco Tullio Giordana, película de seis horas que recorre cuarenta años de la historia del país vecino a través de una saga familiar: excelentes interpretaciones y ritmo narrativo, con enorme fuerza dramática y una ambientación extraordinariamente conseguida. Del mismo director, pudimos ver poco después otra gran película, “Cuando naces… ya no puedes esconderte”, donde vuelve a una historia de iniciación con un niño que abre los ojos a la vida y de paso se la abre a sus padres: una aproximación a la buscada felicidad y al estado de bienestar, con la inmigración como telón de fondo. La inmigración también era el tema de “Nuevo mundo” de Emanuele Crialese, melodrama humano y social de factura neorrealista con el sueño americano en el horizonte. Otra gran película con factura televisiva es “Teresa de Calcuta” de Fabrizio Costa, biografía llena de fuerza y suavidad a la vez de una mujer que removió y remueve la conciencia del mundo.

De otro tono, entre el costumbrismo urbano y el melodrama sentimental está la comedia “Manual de amor” de Giovanni Veronesi, pero… ¡ojo!, solo la primera parte porque la segunda perdió toda la gracia y sutileza buscando la taquilla fácil. Igual de romántica era “Dopo mezzanotte (Después de medianoche)” de Davide Ferrario, una historia de amor entre un cinéfilo solitario y una joven que aspira a una vida mejor. Más amor y también más calidad encontramos en “El último beso” de Gabriele Muccino, donde varios treintañeros tratan de eludir el compromiso a lo Peter Pan y arrastran una preocupante inestabilidad afectiva. Gabriele Salvatores firmó “No tengo miedo“, una historia de enigmas en un ambiente mediterráneo un tanto atávico, con la mirada del niño que descubre el mundo de los adultos. Por su parte, “Questa notte è ancora nostra (La noche es nuestra)” de Paolo Genovese y Luca Miniero resulta fresca y divertida, con un humor negro y plagado de equívocos. Y Paolo Virzì dirigió “Caterina va in Città”, con una familia que se mueve entre la política y el intento por conservar un estatus social sin reparar en la educación de su hija.

Dos películas muy recomendables de Alessandro D’Alatri, por su sugerente puesta en escena y porque tratan, con desparpajo y profundidad, dos realidades básicas amenazadas en la modernidad, el matrimonio y el trabajo: son “Comprométete (Casomai)” y “La fiebre”. Y por último, dos títulos recientes y comprometidos, políticos y polémicos, que aún están en la cartelera y que han dominado los Premios del Cine Europeo: “Gomorra” de Matteo Garrone sobre la Camorra napolitana y con un estilo tan realista y duro como exige el tema, y la película de Paolo Sorrentino “Il divo” en torno a la figura de Giulio Andreotti y la Democracia Cristiana italiana (de Sorrentino también pudimos ver hace dos años “Las consecuencias del amor”, una gran película minimalista muy bien contada sobre un individuo vacío y rutinario al que el amor le visita)

En las imágenes: Fotogramas de “Las llaves de casa” – © 2004. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados. De “La mejor juventud” – © 2003 Distribuida en España por Araba Films. Todos los derechos reservados. De “Gomorra” – © 2008. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 11 Diciembre, 2008 | Categoría: Italia, Recomendaciones

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2 comentarios en “El cine italiano no se terminó con el Neorrealismo”

  1. Manuel Márquez

    Aunque necesariamente breve, por las exigencias del formato, muy buena la panorámica que trazas, compa Julio, acerca del cine italiano más reciente. No he visto todos los títulos, desde luego, pero sí que puedo deducir, de los que he visto, que, efectivamente, el cine italiano vive un buen momento en estos últimos años.

    Un abrazo.

  2. Julio

    Tienes razón , Manuel. Las referencias a las películas son muy breves, y también en lo de que el diseño no da para más… si quiero recomendar bastantes títulos.

    Otra posibilidad sería restringir mis sugerencias a 3 o 4 películas, y poder dedicarles unas líneas a cada una: alguna vez haré eso. De momento, los enlaces que meto en los títulos y que llevan a críticas o fichas es lo único posible.

    Aprovecharé mañana para rescatar y editar la crítica de “Nuevo mundo” de Crialese, y así completar un poco el ratreo por el cine italiano. Un saludo,

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