Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“La Ola”: La Historia que se repite como la marea

[7/10] Hay películas que parten con ventaja porque el tema y la historia son atractivos en sí mismos, y porque el espectador se siente interpelado directa y personalmente en sus ideas y sentimientos. “La Ola” de Dennis Gansel es una de ellas porque su director se atreve a mirar de frente al surgimiento de grupos neonazis, radicales y violentos, para cuestionarse si los hombres hemos aprendido alguna lección del pasado o si la historia podría repetirse de nuevo. Estremecedora, provocadora e impactante, es seguro que esta cinta generará polémica por lo que dice y por cómo lo dice, porque pone el dedo en la llaga y apunta con inteligencia hacia algunos de los factores –personales y sociológicos– que propician el surgimiento de esos movimientos racistas y cerrados, así como nos alerta sobre el precipicio de cierta educación –o falta de educación– que pueden estar recibiendo las nuevas generaciones, poco humanística y de escasa valoración ética, muy tecnológica y orientada al éxito personal.

En un instituto alemán van a impartirse unos seminarios prácticos de “Autocracia” y “Anarquía”. Muy a su pesar, a Rainer Wenger le corresponde dar el primero y se dispone a hacerlo con sus heterodoxos y peculiares métodos docentes, interpelando a sus alumnos y haciendo que ellos mismos se planteen preguntas y den sus respuestas, llevando el tema hasta el extremo con la intención de que la verdad se abra paso por sí misma y no por el principio de autoridad. El problema es que esas mentes adolescentes carecen de la madurez y templanza necesarias, y que el experimento puede haber ido demasiado lejos… Política, sociología y educación se dan la mano en una propuesta para el debate en foros culturales y educativos: complejo de inferioridad, fomento del propio ego, carencias afectivas y éticas personales, superficialidad de cierta sociedad del confort… se mezclan con la necesidad del individuo de sentir su pertenencia a un grupo y notar su apoyo, con el ansia juvenil de dar cauce a los más altos ideales y de seguir a un líder que marque el camino, con la dificultad para discernir la teoría y de la práctica al educar sin contemplar las peculiaridades y circunstancias del alumno concreto…

El caldo de cultivo que se nos presenta es el idóneo y perfecto para que se desarrollen esos sentimientos radicales de grupo, pero necesitan un guía de fuerte personalidad que los arrastre con su fuerza y carisma. Gansel dibuja arquetipos entre los alumnos en su intento de recoger los caracteres e inquietudes que en una clase pueden confluir: la frivolidad y espíritu bromista de uno, el complejo e inestabilidad de otro o la madurez y sensatez de alguna alumna son mostrados sin trampa ni cartón, sin excesivos matices… porque no son necesarios. Quien a todos aglutina e imprime fuerza a la cinta es, sin duda, un magistral Jürgen Vogel en su papel del profesor Wenger: sus dotes y carisma fascinan y entusiasman a los alumnos y también al espectador, que asiste atónito a ese in crescendo de admiración y pasión idealista por su figura arrolladora. Como en un espejo parecen volver a repetirse las imágenes de un Hitler rodeándose de un grupo de leales dispuestos a todo, que crece en número y entusiasmo y que elige libre y democráticamente al futuro tirano o que busca su unión (y se cierra sobre sí mismo) a través de una camisa blanca, un saludo-contraseña o un logo con el que se identifiquen. Da miedo pensar en este nuevo profesor que recuerda al de “El Club de los poetas muertos”, rompedor e imprudente, dueño de las voluntades de sus alumnos pero no de la suya (hubiera sido muy interesante ahondar en su personalidad y su posible frustración personal, algo que deja ver su mujer en una explosión de sinceridad), porque los experimentos hay que hacerlos con gaseosa y no con indefensos adolescentes.

El retrato de los personajes y sobre todo su encarnación por los actores, el ritmo preciso y ágil de la historia, el discurrir de las secuencias que van creciendo en dramatismo y que se precipitan como una ola hasta convertir al movimiento en un monstruo devorador, su puesta en escena que se confunde con la que el propio profesor hace en su clase… todo eso convierten esta cinta en una gran película y en una interesante aproximación a lo que sucedió y a lo que puede volver a suceder (o sucede). Realizada con vigor narrativo y frescura, es óptima para el coloquio posterior y para un espectador joven que conectará con el mensaje enviado y que aprenderá a sortear la Ola con la reflexión y la ética personal.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “La Ola” – Copyright © 2008 Constantin Film, Christian Becker Production, Rat Pack Filmproduktion, Medienfonds GFP I KG & B.A. Produktion. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos reservados.

Publicado el 27 noviembre, 2008 | Categoría: 7/10, Alemania, Año 2008, Críticas, Drama

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2 comentarios en ““La Ola”: La Historia que se repite como la marea”

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