La última de Garci es casi como la primera, diría más de uno. El director de “Volver a empezar”… no vuelve porque nunca dejó de hacer un cine popular y populista. Ahora, en “Sangre de mayo”, se mantiene entre los tipos castizos del Madrid de comienzos del siglo XIX, dispuesto a hacer frente al gabacho invasor y a asaltar el cuore de un espectador incondicional dispuesto a estar más de dos horas y media en la butaca. Hace ya tiempo que Garci declaró que hace el cine que le gusta, que nunca ha ocultado su devoción hacia el clásico americano, y que apuesta por las emociones. No pertenece a la Academia de Cine pero sus filmes son, ante todo, académicos y convencionales, narraciones sinceras donde la cámara busca lo más humano de sus personajes y donde la trama pivota siempre en torno a una historia de amor. No le pidamos piruetas, efectos especiales y acción desenfrenada –aquí hasta la carga de los Mamelucos es a cámara lenta–, pero sí contemplación, sentimiento y regusto en el costumbrismo que recoge.

En sus películas no hay denuncia ni rencor, como tampoco crítica desaforada ni bilis ácida hacia la sociedad o el individuo. Más bien, abunda lo complaciente y conmovedor, siempre dispuesto a disfrutar del cine y de sus emociones, a evadirse y soñar en un tiempo pasado que fue un poco mejor… De la misma manera, sus películas no delatan la presencia de una personalidad insatisfecha detrás de la cámara, ni suponen una búsqueda de nuevos caminos cinematográficos u otras maneras de singularizarse… hasta robar protagonismo a los personajes. Sí existen señas de identidad y una manera reconocible de hacer cine, pero el protagonista de sus cintas es el propio cine y sus personajes populares, algo que refleja el profundo amor de Garci por el Séptimo Arte.

A veces, viendo “Sangre de mayo” y oyendo al narrador que enmarca la historia en su inicio o los cuidados diálogos de sus personajes, uno cree estar asistiendo a una clase de Historia Contemporánea o de Literatura sobre Galdós…, en ocasiones al borde del precipicio de la solemnidad y la sensiblería. Pero no, a Garci le mueve el sentimiento y no la pasión o el orgullo, lo placentero y reconfortante y no lo turbio y desazonador. No se achanta ante enemigos declarados que siempre salen a escena ante sus estrenos… desde la progresía, dsde un sector de la industria o desde la crítica especializada… porque quiere hace otra “última película de Garci”. Él solo cede ante sus entrañables personajes –aquí hasta don Mauro y doña Restituta aparecen tan avaros y ridículos que pasan al mundo de la caricatura y esperpento para provocar más pena que rechazo– y ante sus confesadas filias: el cine americano y los sueños de ilusión, lo castizo y lo popular con un fondo de bondad natural, el fútbol y sus libros decimonónicos… y, ante todo, el amor por la vida y por todo. Quizá por eso, Garci tenga un público fiel –aunque tenga un perfil y edad concretos, como es lógico y evidente–, que conecta son sus sentimientos y a quienes se aproxima con un cine popular y populista. Al menos, él sabe lo que quiere y lo consigue, y nadie que acuda a la última de Garci puede sentirse engañado ni tampoco defraudado. Vista la penúltima, solo queda esperar a la que será la última, para volver a empezar.
En las imágenes: Fotogramas de “Sangre de mayo” – Copyright © 2008 Nickel Odeon y TeleMadrid. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
Publicado el 7 Octubre, 2008 | Categoría: Año 2008, Directores, España, Histórico, Opinión
Etiquetas:José Luis Garci, Sangre de mayo, Volver a empezar
Artículos relacionados:
19 Octubre, 2008. 9:32 am
[...] o… sencillamente espiritualidad. En el citado número se tacha a la película de Garci (“Sangre de mayo”) de una vuelta al nacional-catolicismo españolista de Franco con formas almidonadas, moraleja y [...]
23 Diciembre, 2008. 3:07 pm
[...] llega en buena lógica con lo políticamente correcto (ojo al varapalo –ideológico?- sufrido por “Sangre de mayo”) y con las subvenciones concedidas, y aquí se respira más de ese clientelismo o servilismo: en [...]
28 Enero, 2009. 7:15 pm
[...] quiero caminar”, mientras que también fueron reconocidas la fotografía de Félix Monti en “Sangre de mayo” (lo mejor, sin duda, de la película de Garci), y la música de Roque Baños en “Los crímenes de [...]
1 Febrero, 2009. 11:12 pm
Previa: Los Goya se suman a la crisis… de calidad…
Estamos a las puertas de la Gala en la que se repartirán los Premios Goya, y todo son cábalas y campañas de apoyo a favor de unas o de otras. En cuanto a candidauras, “Los girasoles ciegos” va a la cabeza con 15 nominaciones. A estas alturas…