Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“En un mundo libre…”: Drama social para una ideología

[6/10] Hace tiempo que ir a ver una película de Ken Loach y Paul Laverty se ha convertido, de una manera u otra, en una inmersión en la ideología y en la problemática socio-laboral. Con distintas variantes, todos los caminos de esta pareja artística conducen a un mismo lugar de enfrentamiento al capitalismo salvaje, y por el camino el espectador se encuentra con los mismos dramas personales de supervivencia, la misma clase baja atropellada e indefensa, familias incompletas y desarraigadas, flexibilidad laboral con abuso de los contratos temporales, inmigración y su explotación por parte de unos pocos…, y también con el mismo exceso de carga y prejuicio ideológico, de discurso y didáctica marxista, de frialdad para entender el sufrimiento humano en otra clave distinta a la lucha social.

“En un mundo libre…” comienza en Polonia, donde Angie trabaja en una empresa de contratación temporal de la que pronto es despedida al no permitir abusos machistas de los jefes. En paro y en Gran Bretaña, esta madre soltera decide formar junto a su amiga Rose su propia agencia de trabajo para inmigrantes, en principio de manera legal y honesta…, aunque tal empresa no resultará fácil porque las mafias y los propios mecanismos de supervivencia la pondrán en unas circunstancias en que la huida hacia adelante es una tentadora y lucrativa salida. Como vemos, da igual que en esta ocasión, el punto de vista elegido sea el de la opresora y que ésta provenga de las propias filas de los desfavorecidos. Al final, es el propio sistema capitalista el que aparece como un “Saturno devorador de sus hijos”, y las buenas intenciones de la joven trabajadora se pervierten hasta convertirla en un nuevo explotador. Sin embargo, a pesar de la degradación que experimenta Angie, su personaje no es juzgado por el autor porque ella es la primera víctima del sistema: es una mujer de sentimientos nobles –como demuestra al ayudar a la familia iraní– aunque carente de convicciones morales firmes, una madre coraje que solo quiere sacar adelante a un hijo aunque en realidad no le preste mucha dedicación.

El guión de Laverty fue premiado en la Mostra de Venecia, y ciertamente avanza con buen ritmo y camina directo hacia los temas que interesan, dibuja bien a los personajes principales hasta mostrar los pozos de ambición en los que puede caer la criatura, y sabe crear unos ambientes verosímiles con secundarios llenos de realismo y autenticidad. Sin embargo, a su estructura se le ven las costuras y se adivina cada paso en su proceso de investigación: ese documento en que simplemente se advertía, pero no se encarcelaba, al responsable de una red de trabajo con inmigrantes ilegales, o esos accidentes laborales que costaron la vida a algunos trabajadores en circunstancias irregulares… son algunos de los hechos reales que documentaron y que utilizan para anudar un drama personal que sirve de relleno y enganche para el espectador. Pero lo que realmente les interesa es esa denuncia de prácticas abusivas y corruptas, y eso se nota demasiado. El tono discursivo, ideológico y panfletario le gana la partida a la historia humana, por otra parte fría y poco emotiva, como su fotografía y su puesta en escena. Ni la vida familiar de Angie tiene peso ni desarrollo, ni sus escarceos sexuales encuentran justificación para la historia, ni su personaje parece tener un pasado que le condicione ni pese. A Loach-Laverty solo les interesa un presente de abuso y atropello que afrontan sin edulcorantes, con una mirada tan pesimista que no dan siquiera una segunda oportunidad a su protagonista, plenamente instalada en el sistema en el tramo final. Un desenlace, por otra parte, en que parecen dar otra vuelta de tuerca a un destino implacable, al colocar a la madre entre dos frentes y en el disparadero hacia el abismo, tras una especie de secuestro y nueva extorsión. Un panorama demasiado forzado en sus giros, todos destinados a lanzar un mensaje y generar una conciencia en el espectador, algo déjà vu hasta la saciedad en su cine.

Sin embargo, todo lo anterior no quita mérito al buen trabajo de rodaje, a la ágil narrativa, a la estupenda labor de creación de atmósferas y a una excelente dirección de actores que viene a completarse con una interpretación de Kierston Wareing llena de frescura y fuerza, mejor en su papel de dirigente y trabajadora que en su vertiente intimista de madre o mujer. Se ve que Loach es ante todo un cineasta social y político, que lo suyo no es el retrato humano ni tierno de los personajes, que trabaja demasiado sometido al drama social que pretende denunciar y al guión que le conduce irremisiblemente hacia la lucha. “En un mundo libre…” es la ironía de un moralista social que trabaja el naturalismo y la ideología a partes iguales, y que nos vuelve a dar más de lo mismo. Quien vaya a ver su película, ya sabe lo que le espera.

Calificación: 6/10

En las imágenes: Fotogramas de “En un mundo libre…” – © 2007 Sixteen Films, Tornasol Films, BIM Distribuzione, EMC Produktion, SPI International, Channel Four, Filmstiftung Nordrhein-Westf Alen, Polish Film Instutute, Diaphana Distribution, Pathé Distribution y Cinéart Film Coopi. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.

Publicado el 15 octubre, 2008 | Categoría: 6/10, Año 2007, Críticas, Drama, Gran Bretaña

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