Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Cuando la ideología carcome la crítica cinematográfica

Me ha llamado poderosamente la atención la actitud un tanto agresiva, ideológica y destemplada de varios artículos aparecidos en el número de octubre de la revista Cahiers du Cinema. España, tan rigurosa y sugerente de manera habitual. Se trata de críticas hechas por cualificados profesionales de prestigio que, de pronto, parecen perder el equilibrio y ponderación en sus juicios para arremeter contra todo lo que huela a sentimiento, religiosidad o… sencillamente espiritualidad. En el citado número se tacha a la película de Garci (“Sangre de mayo”) de una vuelta al nacional-catolicismo españolista de Franco con formas almidonadas, moraleja y lenguaje impostado, y se abunda en la tan cacareada subvención de Esperanza Aguirre. En otro lugar, el crítico encargado de hacer la reseña de “Camino” se despacha a gusto… hablando del Opus Dei y del catolicismo y apenas de cine, apostillando sin rubor –ni respeto– sobre el “sectarismo”, “superstición”, “bobería”, “estúpido ideal” e “irracionalidad” en el que se mueven “los acólitos” de la mencionada institución de la Iglesia. Sin comentarios.

Pasando página, nos encontramos con el análisis crítico de “El niño con el pijama de rayas” poniendo el grito en el cielo por la inmoralidad que supone mirar con dulzura al exterminio judío, tratar con sentimiento e irresponsabilidad una realidad tan cruda y grave hasta acabar banalizando su contenido con imágenes complacientes. Al ver semejante tratamiento y las preguntas con que pretende mostrar los agujeros y fallos del guión, uno se plantea si un cuento, fábula o historia con mirada infantil tienen que ser tan verosímil en su puesta en escena como el cine neorrealista. También si a esos escritores cinematográficos les parece mal que se muestre sentimiento –no me refiero a sentimentalismo barato– en el cine o algún tipo de enfoque positivo del tema que se trate o si esa opción rápidamente habría que considerarla como cine de moraleja y adoctrinamiento. Sinceramente, creo que los diálogos de Garci son acartonados porque son de otra época (histórica y literaria) pero que nadie cuestiona las subvenciones dadas a otras cintas que abordan el “revisionismo histórico” impulsado por el gobierno socialista, que hay pasajes del niño en pijama que son increíbles –no importa que así sea por el género en que se inscriben– pero que transmiten bien una realidad subjetiva y concreta, que la falsificación de la historia y el uso del sentimiento criticados en la del 2 de mayo (¡todos sabemos que Goya no estuvo en los fusilamientos para pintarlos…!) o en la del campo nazi son inexactitudes históricas que también deberían ser criticadas en “Camino”, tan falsa y manipuladora como las otras o más… y que además juega con la realidad actual y la ofensa a personas vivas.

A estos colegas les pediría que se centren en hablar de cine, y también un sentido menos visceral y agresivo en sus juicios cuando se detienen en la vida y la realidad… porque el cine debería acercarse a “la realidad” con respeto, como postulaban los neorrealistas. Sin duda, yo también me quedo con la “Germania anno zero” de Rossellini si quiero entender el drama de una guerra desde los ojos infantiles, pero entiendo que Herman y sus niños con pijama de rayas pretendían mostrar otra cara de la tragedia –más amable, dulce e inocente– que se ofreciera como contraplano a un comportamiento despreciable (el de los adultos). Me gustaría que se siguiera ejerciendo una crítica cinematográfica pero no ideológica… en una revista de cine, que hubiera menos apasionamiento e intolerancia al acercarse a unas realidades que uno no comparte… porque esto no está reñido con adoptar una postura clara y concreta ni con aplicar paños calientes, pero la crítica tiene sus reglas y todos debemos respetarlas. Y es que a veces parece que hay dos varas de medir, y que lo políticamente correcto en el cine y demás artes es ser laicista, progresista, agnóstico y agresivo, y quien no lo sea… debería callar y escuchar para aprender. Habría que preguntarse por esa “cierta tendencia del cine español” de la que se habla, y entonces ¿quiénes son, al fin y al cabo, los fanáticos, sectarios e intransigentes con las ideas ajenas?

En las imágenes: Fotogramas de “Camino” – © 2008 Películas Pendelton y Mediapro. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados. De “El niño con el pijama de rayas” – © 2008. Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 24 octubre, 2008 | Categoría: Año 2008, España, Estudios y ensayos, Opinión, Teoría y lenguaje

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4 comentarios en “Cuando la ideología carcome la crítica cinematográfica”

  1. Manuel Fernández Bordas

    Mejor no se pueden decir las cosas. No sé cuantos seremos los que pensamos así, pero en el instituto donde doy clases, cada vez somos más. Gracias por todo.
    Soy un profundo aficionado al cine y monté un taller en el instituto donde conseguimos rodar un cortometraje, que por cierto gano el Primer Premio Ciudad de Sevilla entre todos los institutos.
    Como supongo que es usted una persona sin prejuicios, no le escandalizará que le diga que soy profesor de Religión desde hace 20 años, casado y con hijos. Jamás he sido cura. Simplemente uno que trata de vivir con la coherencia que puede el evangelio y por lo cual es perseguido en esta Andalucía de mis culpas.
    Ya hace tiempo que sigo sus críticas en LA BUTACA que casi siempre son de un sentido común espectacular. Ahora he descubierto su blog, y me parece estupendo. Otra vez gracias.

  2. Julio

    Enhorabuena, Manuel, por esas iniciativas en el instituto. Al margen de creencias personales, pienso que muchas veces puede bastar con esa coherencia y sentido común del que hablas, y tratar a las personas -con la imagen en el cine, con la palabra al escribir- con la dignidad que tienen y se merecen, y estar abiertos a aprender y rectificar. Eso ya es mucho.

  3. laura

    Hace unos mese que descubrí su blog, y disfruto leyéndolo.

    Quería darle als gracias, en mi ambiente somos muchos los que pensamos así pero ninguno somos “entendidos” en este mundo del cine.
    Me quedo con Garcia, aunque tal vez a mis 30 años, no esté dentro el grupo…

  4. Julio

    Me alegro, Laura, que te guste el blog, y gracias por tus palabras. Está claro que hay muchas maneras de pensar, y todas muy respetables en un tema tan opinable como el cine. El problema surge cuando la corriente de opinión mayoritaria en este ámbito hace que disentir suene a poco acorde a los tiempos y uno tenga la impresión de que se queda solo y de que da la nota… Un saludo y sigue con el cine que te gusta.

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