Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

Alemania renace en el tercer milenio

Si por algo se caracteriza el pueblo alemán es por su capacidad para renacer de sus cenizas a lo largo de la Historia. En lo que al cine se refiere, indudablemente su edad de oro estuvo asociada al movimiento expresionista, allá por los años treinta del siglo pasado. Pero la llegada de Hitler al poder empujó a un buen número de alemanes a abandonar el país… y hacer las Américas. Ha habido que esperar mucho –respetando algunas excepciones aisladas– para volver a ver una cinematografía pujante, dispuesta incluso a mirar su pasado inmediato y liberarse de tabúes y estereotipos. En esa línea de revisionismo histórico destacan “El hundimiento” de Olivier Hirschbiegel, película polémica al recoger el lado humano del dictador durante los últimos días de su vida, y quizá mitificar su imagen ante el espectador. Ambientada también en el periodo nazi, destacamos la fuerza dramática de “El noveno día” del veterano Volker Schlöndorff, en torno al chantaje y extorsión moral a un sacerdote católico para que sentencie o salve a otros presos. El mismo dilema de conciencia y fidelidad a unas convicciones están presentes en la historia de “Sophie Scholl: los últimos días” a partir de la historia real del movimiento “La rosa blanca” y de su joven protagonista sometida a un auténtico martirio.

Ambientadas en una etapa posterior y cuando el Muro había dividido al país germano, se sitúan dos grandes películas: “La vida de los otros” de Florian Henckel von Donnersmarck, donde se retrata el clima de vigilancia, desconfianza y traición que se respiraba en la República Democrática, con la censura y falta de libertad que no logran agostar la humanidad de la persona. Con mayor comicidad pero sin que falte seriedad, Wolfgang Becker trata la caída de ese muro de mentira en “Good bye, Lenin!” con momentos de ternura y emoción que el guión transforma en gravedad y crítica cuando la situación lo exige. También los soviéticos están presentes y en declive en “Hasta donde los pies me lleven”, de Hardy Martins: auténtica odisea –quizá se haga un poco larga tanta huida y persecución– de un oficial de las SS y padre de familia católica que es llevado a un campo de concentración ruso y que jura a su hija volver por Navidad.

Cambiando de registro y tono, recomiendo dos películas estrenadas en los umbrales del nuevo siglo pero de esas que no decepcionan nunca y que conviene rescatar: “Deliciosa Martha”, escrita y dirigida por Sandra Nettelbeck –luego estropeada en un remake americano– con sentimientos y emociones a flor de piel aunque se encierren en el congelador del restaurante…; y “Corre, Lola, corre” de Tom Tykwer donde el tiempo, el azar y los sentimientos se dan la mano… si no hay tropiezo de por medio. El gran Wim Wenders que sigue haciendo un cine profundo e interesante: aunque no sea “París, Texas”, “Tierra de abundancia” no desmerece en absoluto y resulta una atractiva mirada al mundo de miedo e intolerancia desatado tras el 11-S.

En “Cuatro minutos” (Chris Kraus) asistimos a un drama carcelario con la música como elemento humanizador y vía de escape a unos afectos truncados: una anciana profesora de piano y una joven sin afecto paterno unen sus difíciles vidas en una relación de amor-odio, con momentos de intensidad emocional y un desenlace tan desgarrador como esperanzador. De fuerza similar y con una intensa y dura historia tenemos “Al otro lado” del turco-alemán Fatih Akin: una radiografía emocional y social de seres en busca de una felicidad esquiva, donde libertad, azar y destino parecen jugar al escondite, tratados pero sin morbosidad; una película nada complaciente que gustará a un público adulto. Y, por último, una joya para la contemplación del espectador sensible que fue toda una sorpresa de taquilla y obtuvo innumerables premios internacionales: el documental “El gran silencio”, donde Philip Gröning se adentra en el monasterio cartujo del Grande Chartreuse, en los Alpes franceses, para recoger la vida de sus monjes y el sentido de su existencia: toda una experiencia enriquecedora.

En las imágenes: Fotogramas de “El noveno día” – © 2004. Distribuida en España por León Cinema. Todos los derechos reservados. De “Deliciosa Martha”  – © 2001 Nirvana Films. Todos los derechos reservados. De “Tierra de abundancia” – © 2004. Distribuida en España por Manga Films y Karma Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 13 octubre, 2008 | Categoría: Alemania, Recomendaciones

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6 comentarios en “Alemania renace en el tercer milenio”

  1. Rosenrod

    Desde luego, no está nada mal el ramillete: a muchas cinematografías les gustaría poder presumir de algo parecido.

    Un saludo!

  2. Julio

    Comparándolo con nuestro cine, Rosenrod, lo que más pena da es cómo por aquí no sabemos tocar los temas históricos con parecido rigor y profundidad, sin revanchismos ni clichés, con buenas películas… se miren desde donde se miren. Esto del “revisionismo histórico” y del uso partidista del cine suena a régimen totalitario, siempre tratando de controlar tan eficaz instrumento de propaganda y adoctrinamiento.

  3. Juan Carlos O

    Es cierto que Alemania sabe hacer buen cine pero también es capaz de producir buenos proyectos experimentales como “Ten minutes older” en sus dos fases.

    Permíteme aconsejarte también “Heaven” de Tom Tykwer.

  4. Julio

    Gracias por tu recomendación, Juan Carlos. Vi “Heaven” hace tiempo, pensando en lo que hubiera hecho Kieslowski… y me gustó; pero puestos a elegir una Tykwer me pareció más “suya” e innovadora la de “Corre Lola corre”.

  5. Individuo Kane

    De acuerdo con “Corre, Lola, corre”. Es una de esas raras ocasiones en que el cine no sigue las pautas de Griffith, una demostración de que el lenguaje del cine aún está por hacerse o que, al menos, caben otras alternativas.
    Y sin ponerse pesado, lento, ensimismado en su mismidad.

  6. ANNA

    en “Hasta donde los pies me lleven” Clemens era un soldado de la Wehrmacht, no de las SS

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