Un viaje a través del cine, con el hombre
y la sociedad como protagonistas

“Al otro lado”: Sacrificios para la reconciliación

[7/10] Con “Al otro lado” Fatih Akin traslada a la pantalla la complejidad de un mundo intercultural, y lo hace a través de un microcosmos humano marcado por la dificultad para la integración en la diversidad. Con la inmigración y la situación política en su país de origen como telón de fondo, el director alemán realiza una película de vidas cruzadas para levantar acta fatalista de un universo caótico, donde parece exigirse el sacrificio de inocentes para seguir creyendo en la convivencia. Es la triple historia que recoge una película en la que cada personaje busca afanosamente el sentido de su vida entre la soledad y frustración, sin darse cuenta de que “al otro lado”, con solo girar la cabeza, podría descubrir lo que tanto anhela. De hecho, el azar y el destino cruel hacen que sus personajes estén en numerosas ocasiones a punto de encontrarse, que la muerte siegue sus esperanzas –hay incluso un brindis a la muerte–, que se les exija la renuncia y el perdón como salvoconducto para seguir creyendo en el amor.

En Bremen, un hombre turco y viudo lleva a una prostituta a vivir a su casa, pero en un violento forcejeo… ella muere y el anciano es llevado a prisión. El hijo del preso se entera después que la fallecida enviaba el dinero a Estambul para que su hija pudiera estudiar, con lo que decide viajar hasta allí para ayudarla: la imposibilidad para dar con su paradero y una crisis existencial por la que pasa hacen que este joven profesor universitario se quede en su patria de origen y se ponga a trabajar en una librería. A la vez, sabremos que esa chica pertenece ahora a un grupo terrorista de resistencia al gobierno turco, y que huyendo de la policía ha llegado a Alemania para buscar a una madre a la que cree con vida: allí ha conocido y se ha enamorado de una estudiante alemana, una relación que no es vista con buenos ojos por la madre de la chica. Tenemos ya tres padres y otros tantos hijos condenados a buscarse y a no encontrarse, a sacrificar sus ideales, sus amores e incluso sus vidas en el intento de unos y la resistencia de otros por convertir el mundo en un lugar de convivencia y tolerancia.

El director de “Contra la pared” construye un guión de hierro que ha sido premiado en Cannes: una auténtica obra de relojería en donde cada pieza parece mover a la de al lado sin llegar nunca a tocarse, con personajes que viajan a la deriva y se encuentran en unos cruces de caminos que hablan de una felicidad imposible más que de libertad, donde el guionista-demiurgo traza un panel de movimientos increíbles que se convierten en verosímiles gracias a su precisión narrativa y a una puesta en escena tan sobria como cuidada. Rodeados de una ambientación de luces frías y de una estética realista, los personajes se mueven en registros contenidos, con una tensión latente y un dolor interior que estalla puntualmente en algunos momentos emotivos —en la cárcel, por ejemplo— y en otros más trágicos. Tanto trabajo de laboratorio encierra el guión que alguno de los giros resulta un tanto forzado y excesivo, como esas dos muertes accidentales sacadas de la chistera o esa foto quitada del tablón de anuncios en el momento preciso, pero son licencias que hay que aceptar.

Sobriedad en la puesta en escena y también en la interpretación de unos actores que imprimen a sus personajes sentimientos de soledad y frustración, con miradas cansadas que transmiten desolación y dolor, pero también arrepentimiento y deseos de reparación, a la vez que algo de esperanza en la posible reconciliación. Es la actitud del joven turco que ha regresado a su país y que, en la playa y mirando al mar, espera la vuelta de su padre… en un plano fijo y mantenido durante buena parte de los títulos de crédito finales. Plano de fuerte sentido metafórico y absolutamente coherente con el fatalismo que inunda cada historia, con unos dramas personales que dejan en segundo término la historia político-social del pueblo turco y kurdo, con los movimientos de resistencia al abuso de libertades y de la política internacional de ingreso en la Unión Europea.

Un cine intenso y muy pegado a la realidad del terreno, a la dureza y fragilidad de vidas expuestas a un caprichoso destino que parece anular la libertad y el amor, dejando al margen cualquier planteamiento moral y sin concesiones morbosas. Cine social y político a través de historia crudas y nada complacientes, bien trabadas en el guión y en la posproducción. Gustará a un público adulto y habituado al cine europeo más alternativo, de estructura intrincada y final abierto, de personajes radiografiados en sus emociones interiores y donde dos pueblos llamados a entenderse parecen condenados a vivir en mundos separados, a sufrir una catarsis que les permita la reconciliación.

Calificación: 7/10

En las imágenes: Fotogramas de “Al otro lado” – Copyright © 2005 Matatena Films, Universidad Iberoamericana, Fide Cine e Inova Films. Todos los derechos reservados.

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Publicado el 11 octubre, 2008 | Categoría: 7/10, Alemania, Años 2000 / 2005, Críticas, Drama

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2 comentarios en ““Al otro lado”: Sacrificios para la reconciliación”

  1. Rosenrod

    Un estupendo retrato de personajes, sin duda…

    Un saludo!

  2. La Mirada de Ulises » Blog Archive » El mejor cine del año 2008 y el que más gustará al espectador

    […] unas cuantas más que podrían incluirse aquí sin desmerecer (“La banda nos visita”, “Al otro lado”, “Las horas del verano”…) como sucede siempre en este tipo de […]

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