“Los limoneros”: La tierra de la discordia

[8/10] Esta película de Eran Riklis fue premiada por el público en la última Berlinale, siempre tan sensible a los temas y conflictos políticos. En “Los limoneros”, el cine israelí vuelve a mirar a la cuestión palestina y a hacerlo bajando a la arena del individuo particular, como ya hiciera en la preciosa “La banda nos visita”. Ambas contraponen la política oficial y de Estado con la convivencia amistosa y pacífica que podría darse –que se da en muchas ocasiones– entre las personas concretas, algo que recientemente también recogía Alexander Sokurov en “Aleksandra” entre rusos y chechenos. Todas ellas tienen la particularidad de recoger imágenes muy expresivas y poner rostro humano a lo que pasa en esas tierras, de tomar un símbolo –una banda de música, la visita a un campamento de ocupación de una anciana– para convertirlo en luz que clarifique el sinsentido de lo que unos y otros se empeñan en mantener.

En la frontera con Cisjordania, el ministro de defensa israelí ha construido su casa y establecido escrupulosas medidas de seguridad para él y su mujer. Enfrente, como vecina, tienen a una viuda palestina, Salma, que lleva toda su vida cuidando de los limoneros de su huerta. El problema surge cuando el Servicio de Inteligencia Israelí y las autoridades deciden cortar los árboles porque piensan que supone un peligro para la Seguridad del Estado. Así de ridícula como real y significativa resulta esta situación de miedo y desconfianza hacia el vecino, a los ojos de Salma y del espectador. Riklis tiene el acierto de escoger a dos grandes actrices para dar vida a las vecinas enfrentadas por la situación política: tanto Hiam Abbass como Rona Lipaz Michael hablan con su mirada y su silencio… porque nunca llegan a intercambiar una palabra, pero entre ellas se adivina una sintonía y amistad que supera la alambrada que se ha levantado entre sus casas –imposible olvidarse de la que surgía entre los críos en “El niño con el pijama de rayas”–. La relación de complicidad y apoyo entre ellas, llena de sutilidad y hondura humana, es lo mejor de la cinta y la chispa de esperanza para que un día se resuelva el problema de la zona.

La sensatez y humanidad, la ausencia de odio y rencor entre las dos mujeres tiene su contraplano en la manera de dibujar a los políticos de ambos bandos, que juegan a la guerra como si fuera lo oficial y políticamente correcto, aunque en su interior no duden de las injusticias que se cometen a su amparo. En ellos –como en los periodistas– se respira superficialidad y frivolidad, dispuestos a atropellar los derechos y dignidad de la persona si con ello progresa su causa o su carrera política. Es la instrumentalización del individuo al servicio del Estado, al margen cualquier ética o consideración humana. Por eso, el limonar se erige en símbolo de un pasado y de una tradición, en punto de referencia de la dignidad que no se puede vender o indemnizar a ningún precio. Entre las fuerzas de seguridad israelí, la cámara retrata de manera distinta a los guardaespaldas –que no se les pagan por pensar… y que parecen “los hombres de Harrelson”– y al joven vigilante de la torre de control, contrapunto humano bien escogido. La figura del abogado palestino en su relación con Salma deja perplejo al espectador y chirría en más de un momento, pero su papel cobra todo su sentido y se agranda al final de la película.

Película equilibrada y nada ideológica, inteligente y sensible, que gustará a quienes disfrutaron con las otras mencionadas. Un cine que coloca a la persona por encima de las estructuras, que apuesta por el entendimiento como mejor solución a los conflictos armados. Con todo, alcanzar la paz no parece algo sencillo, como rezan los títulos de crédito finales: “qué difícil es de comer el fruto del limonar, aunque el árbol sea hermoso y dulce”.

Calificación: 8/10

En las imágenes: Fotogramas de “Los limoneros” – Copyright © 2008 Eran Riklis Productions, MACT Productions, Riva Film y Heimatfilm. Fotos por Eitan Riklis. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

Publicado el 9 Octubre, 2008 | Categoría: Año 2008, Críticas, Drama, Israel

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