Hace días pude ver en el cine los tráileres de dos películas españolas: “Los girasoles ciegos” y “Camino”. Sin entrar a valorar esas cintas, me hicieron pensar en una tendencia de parte del cine nacional, al parecer decidido a “meter el dedo en el ojo” a todo lo que suene a católico, normalmente desacreditando la figura del “cura”. Es posible que responda a una necesidad de resarcirse de algún atropello del pasado, o que se trate de una marca del espíritu progresista y rebelde, o que simplemente obedezca a que meterse con la religión… vende. No sé, pero no creo que esa sea la imagen que mejor refleje la realidad de la calle, algo que debe ser una de las aspiraciones del cine. No cuestiono que pueda haber quien abusase de su condición y autoridad, pero volver una y otra vez sobre botones de muestra de los mismos colores… llega a cansar y llama un poco la atención. Habitualmente se nos presentan curas sin apenas humanidad, a no ser en lo que de ambición o pasión puedan tener en común con el resto de los mortales; su labor nunca parece responder a una vida espiritual ni de servicio; y su “ensotanamiento” parece una caricatura patética carente de dignidad, entre la parodia esperpéntica y el drama del atormentado.

Da la impresión de que sólo quien vive del pasado puede tener, a estas alturas, semejante imagen trasnochada e inverosímil. Personalmente me sorprende esta visión tan negativa de lo religioso, beligerante en lo humano, injusta e ingrata en lo social, ignorante y pobre en lo espiritual. Pero también me da pena porque parece que esos cineastas no saben —o no quieren— elevarse por encima de un arquetipo construido sobre la ideología, porque demuestran poca elegancia (a diferencia de otras cinematografías) al ensañarse con una víctima fácil, porque buscan el éxito de taquilla sin reparar en el daño que puedan causar. Quizá vaya siendo hora de abandonar ese lastre, de poner un poco de cordura y justicia al hablar de esas personas, de no caer en el esquematismo superficial que reduce su vida a la negación, prohibición o represión, de superar esa postura tan visceral y anticlerical como irrespetuosa y falsa. El problema es que este rancio esquema lleno de tópicos ideológicos se repite con otros temas tratados en la pantalla… cuando se recogen algunos capítulos de nuestra historia pretérita y reciente, cuando se plasma cierta visión de la vida y del amor, o incluso de la propia cultura y del cine… Así somos, y así nos va.
En la imagen: Fotograma de “Los girasoles ciegos” – Copyright © 2008 Sogecine, Produccions A Modiño, E.O.P.C. y LaBarouta. Distribuida en España por Alta Classics. Todos los derechos reservados.
Publicado el 7 Septiembre, 2008 | Categoría: España, Opinión
Etiquetas:Camino, Iglesia, Los girasoles ciegos
Artículos relacionados:
17 Octubre, 2008. 9:54 pm
[...] del propio Fesser), unos sacerdotes que obran de manera interesada y manipuladora (¡de nuevo el tópico del cura en el cine español!)… Libres del cariz ideológico y porque el guión se lo permite, los niños logran las [...]
21 Octubre, 2008. 4:43 pm
Brillante. Tu post me parece que sintetiza en muy pocas líneas una realidad cotidiana: el desprecio indiscriminado a la figura del sacerdote. Enhorabuena por tu exposición has escogido las ideas adecuadas y las has expresado con las palabras justas y correctas.
31 Enero, 2009. 1:50 pm
[...] excepción es la elegida, honesta y bastante presentable “Retorno a Hansala”), que echa mano de tópicos facilones para conectar con el espectador o que recurre a las adaptaciones literarias matando su alma. Falta [...]
1 Febrero, 2009. 11:12 pm
Previa: Los Goya se suman a la crisis… de calidad…
Estamos a las puertas de la Gala en la que se repartirán los Premios Goya, y todo son cábalas y campañas de apoyo a favor de unas o de otras. En cuanto a candidauras, “Los girasoles ciegos” va a la cabeza con 15 nominaciones. A estas alturas…