Jaime Rosales o el cine como compromiso: “Tiro en la cabeza”

Cuando en la pasada Gala de los Goya Jaime Rosales habló del cine como instrumento de formación para niños y jóvenes, diciendo que no debía solo aspirar a entretener sino también ayudar a pensar… no hacía otra cosa que hacer una propuesta programática. No era un discurso tópico ni trivial, ni frívolo o complaciente… como tampoco lo es su cine. Ha dirigido solo tres películas y abordado asuntos importantes y cercanos al individuo de la calle, con el lógico punto de dramatismo narrativo que la ficción exige. Pero a su cámara le interesa trascender la historia exterior para indagar en la naturaleza humana y descubrir los anhelos y decepciones, las esperanzas y frustraciones de sus protagonistas. Su mirada es la de un entomólogo a quien le gusta reflexionar sobre lo que le rodea y cuestionar el orden establecido e impuesto por las apariencias o los mass media.

En “Las horas del día” nos presentaba a un pequeño comerciante que trabajaba plácidamente en su negocio, entre sus pequeñas cosas y rutinas diarias, para en un determinado momento descubrirse como un psicópata asesino. La misma voluntad de hablar del hombre y de cómo unas circunstancias le condicionan constituía el centro de “La soledad”, premiada película que se asoció desde el inicio a la “polivisión” por partir la pantalla en dos y relacionar las escenas con tan original y sugerente planificación: aquí esa soledad estaba en el ambiente porque era el aire que respiraban los protagonistas de cada trama, porque la cámara les dejaba solos con sus buenos deseos y también con sus mezquindades… era la existencia triste y desgarrada de quien lucha por abrirse paso en la adversidad. Y también era la mirada de un cineasta que se atreve a afrontar la realidad de una sociedad individualista, retratada con esa polivisión que aísla a cada uno en su mundo, en aparente relación y comunicación pero en difícil convivencia: prueba de ello era esa explosión del autobús, de tan trágicas consecuencias para la sufrida Adela.

Nuevos actos de violencia son recogidos en “Tiro en la cabeza” –presentada ahora en el festival de San Sebastián– sobre uno de los atentados terroristas de ETA. Valiente y audaz en su propuesta temática y también en su radical puesta en escena, sin diálogos y apoyándose exclusivamente en la fuerza de la imagen. Sin duda, a Jaime Rosales le interesa el individuo y su convivencia en un clima de paz y tolerancia, y quizá por eso no puede callar cuando el hombre sufre la soledad o la falta de libertad… aunque no lo haga con discursos ni una violencia morbosa. Coherencia y continuidad en su breve filmografía, con un cine que no es fácil de ver y que empuja a la reflexión, cargado de intensos momentos de emoción contenida: el suyo es un cine depurado y preciso, y sus historias graves y serias… Quizá por eso, la acción terrorista de quien por unas ideas decide acabar con la vida de otro… no pueda ni deba contemplarse sino en silencio, con la perplejidad y pena de estar convirtiendo la calle en una selva, donde la indiferencia o el miedo hacen enmudecer a las personas.

De una manera u otra, Rosales habla del hombre y de su felicidad truncada, de una sociedad desorientada que ha perdido la lógica y el sentido de la vida. Posiblemente “Tiro en la cabeza” no sea un éxito de taquilla, pero no me cabe duda de que será la obra de un cineasta honesto y valiente que trata un tema necesario con la mejor forma posible –aunque sea exigente y ardua para el espectador– que el cine le brinda.

En las imágenes: Fotogramas de  “La soledad” – © 2007, y de “Tiro en la cabeza” – © 2008 Fresdeval Films, Wanda Visión y Les Productions Balthazar. Distribuidas en España por Wanda Visión. Todos los derechos reservados.

Publicado el 25 Septiembre, 2008 | Categoría: Año 2008, Directores, España, Opinión, San Sebastián

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Un comentario en “Jaime Rosales o el cine como compromiso: “Tiro en la cabeza””

  1. Juan Carlos O

    Con motivo de esta película se han oído críticas que poco tienen que ver con la película como tal y sí con las interpretaciones que hacen los de uno u otro lado sobre los personajes que quiere presentarnos.

    Admitiendo que el contenido, el contexto donde se presenta y las realidades que refleja pueden focalizar nuestra atención, me parece que lo fundamental de su trabajo es que quiere mostrarnos, como si fueramos un observador totalmente ajeno, cómo una persona que vive una vida “normal” con sus ilusiones y pequeñeces cotidianas al que cualquiera puede confundirle con un cuidadano corriente tiene dentro de sí un Mr Hyde. Me parece además que es tan brutal en su forma de mostrar la realidad que la mayor parte llegamos a la misma conclusión que Stevenson en su novela: una personalidad psicótica, un enfermo mental.

    Es una película para hacer pensar al expectador e interrogarse cómo puede darse esta especie de desdoblamiento de personalidad y qué hace posible en nuestra sociedad la existencia de esos individuos y si nacen o los hacemos.

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