Fuga de talentos y formación en el espíritu nacional

Ahora que tanto se habla de “Educación para la ciudadanía”, quizá haya que plantearse volver a aquella otra asignatura de “Formación en el espíritu nacional”, de tono e intenciones tan semejantes y cuestionables. El himno nacional pide una letra patriótica, Rafa Nadal alcanza el nº1 de la ATP y la selección de fútbol –“la roja” ha sido llamada– gana la Eurocopa al grito de “¡A por ellos…!”. El cine también desea subirse al carro del éxito, pero… parece que hay una fuga de talentos y algo más… que hacen que el espíritu nacional de nuestro cine se esfume entre la niebla (no precisamente de Stephen King). Me explicaré. Para empezar, están los jóvenes que comienzan su andadura en esto de hacer películas, y que son “ninguneados” por los productores del país, más decididos a poner sus fortunas en directores consagrados que en arriesgar con entusiastas realizadores de un cortometraje o de varios spots publicitarios. Son jóvenes promesas como Nacho Vigalondo, Juan Antonio Bayona, Juan Carlos Fresnadillo, o Gonzalo López-Gallego, que deciden “hacer las Américas”, aun a costa de perder su libertad e independencia creativa. Optan por la aventura de cruzar el charco y ser engullidos por la máquina de Hollywood, por hacer un cine mainstream para un público que quiere básicamente entretenimiento y no el de “arte y ensayo” de épocas pasadas.

Pero no todo se debe a ese exilio laboral que algunos sufren. También dentro de nuestras fronteras queda diluido ese espíritu nacional, asfixiado por la globalización de gustos y tendencias: no hay diferencias entre cinematografías de países dispares, anuladas por un marketing que impone modas. Se uniformiza el cine de éxito hasta conducirlo casi exclusivamente hacia el thriller –además de la comedia ligera y vulgar, con concesiones al sexo– aliñado con elementos de misterio sobrenatural, sangre y vísceras, miedo y demás sensaciones fuertes. Es el terreno del género, donde claves y códigos son bien conocidos y donde se consigue la empatía pronta con el espectador, donde fácilmente se obtiene la reacción buscada a través de estímulos sensoriales primarios. Estos días se ha estrenado “El rey de la montaña”, película paradigmática que responde a esa búsqueda de sensaciones y liberación de ansiedad, adrenalina y angustia, con imágenes que por momentos “roban” la libertad del espectador para hacerle olvidar la calle, obligarle a correr por la montaña o meterse en la mente de las víctimas… persecuciones o primeros planos para una patente universal de cine de género, que se hace de la misma manera en España que en Corea o en Estados Unidos… porque todos somos un poco más iguales, porque tenemos poco que aportar, porque se ha perdido el espíritu nacional del cine, porque hemos sido colonizados.

En la imagen: Fotograma de “El rey de la montaña” – Copyright © 2007 Goodfellas, Decontrabando y Telecinco Cinema. Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos reservados.

Publicado el 18 Septiembre, 2008 | Categoría: Año 2008, Cinematografía, España, Opinión

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