[4/10] Ha declarado el director de “La conjura de El Escorial” que pretendía hacer una película de sentimientos y que entretuviera al espectador, que quien la viera pudiera afirmar que “no parece cine español”. No consigue ni una cosa ni otra, a pesar de disponer de una historia que se presta a ello y que constituye una parte de nuestro pasado más glorioso (o penoso, según se mire). Y fracasa porque, una vez más, tira de clichés y tópicos sobre política, religión y tipos sociales, porque aburre la acción de espadachines que mete y espanta la dosis de sexo que concede, porque crea personajes de libro (de la ESO) sin alma ni personalidad que no se sostienen ni trasmiten nada más allá de sus palabras o la explicitud de sus comportamientos, porque su puesta en escena oscila entre lo artificioso y lo solemne mientras que la historicidad de los lugares no basta para dar veracidad a lo contado.

Aunque las intenciones sean buenas al querer rescatar nuestra historia, Antonio del Real no hace sino mirar con ojos de hoy a lo sucedido en el siglo XVI y darnos un barniz oscuro y congelado de la corte de Felipe II. No sirve de nada el entorno, ni el vestuario –posiblemente lo mejor de la cinta, junto con la fotografía– ni esa palabrería tan trasnochada y literaria como académica y enfática. Los personajes salen a escena sin espíritu ni vida, acartonados por una defectuosa dirección de actores y un guión que avanza sin tensión dramática ni emoción alguna. La puesta en escena es teatral y pomposa, mientras que hay momentos en los que la música se subrayada en exceso hasta hacerse grandilocuente: el espectador no puede menos que sonrojarse en la escena de enamoramiento del alguacil y la morisca al borde del estanque con el coro angelical de fondo, o durante la emboscada a Escobedo al son de unas notas que pretenden generar trepidación y causan estruendo, o ese flash back evocador de un romance imposible a la vez que dulzón y que rompe innecesariamente la linealidad narrativa del resto de la película, o en ese travelling ascendente y aéreo final tan pretencioso como vacuo.

Personajes que son marionetas de un guión desvitalizado “gracias” también a un doblaje de voces engolado (¿) que deja en mal lugar a actores como Jordi Mollá, Jason Isaacs o Julia Ormond: reparto desaprovechado y despropósitos de sonido para un género histórico al que no acabamos de cogerle la medida. Es una pena que pensemos que basta con tener una historia y unos lugares, un vestuario y un talento artístico, si después no hay quien los ensamble con equilibrio y sin caer en lugares comunes. Para parecerse a Hollywood no sólo hay que invertir más sino saber contar historias, hacerlo creyendo que el dramatismo debe surgir de la propia imagen y no sólo de la trama.
Calificación: 4/10
En las imágenes: Fotogramas de “La conjura de El Escorial” – Copyright © 2008 Máscara Films y Settima Luna. Fotos por Marino Scandurra y Elvira Megías. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.
Publicado el 15 Septiembre, 2008 | Categoría: Año 2008, Críticas, España, Histórico
Etiquetas:Antonio del Real, corrupción, Jason Isaacs, Jordi Mollá, Julia Ormond, La conjura de El Escorial
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16 Septiembre, 2008. 10:55 pm
Enhorabuena por el blog!
La película la vi el Viernes en el cine y no me gustó nada. Al final parece más un cuento que una película histórica y todo por meter de fondo ese amor del alguacil y la morisca.
A ratos se me hizo pesada y con situaciones forzadas. No me gusta Fabio Testi p.e.
En fin, que estoy de acuerdo en todo con tu crítica.
18 Septiembre, 2008. 4:47 pm
Gracias por tu comentario, Manuela. Tampoco a mí me pareció que ese romance tuviera hueco en el marco histórico: demasiado forzado e impostada, aparte de que no son una pareja que lo haga creíble.
29 Septiembre, 2008. 3:23 pm
Creo que la pelicula podia haber estado mas conseguida.No se m parecio que no estaba bien hecha y que al final parece como que faltaba algo.Claro que podia haber estado peor.
30 Septiembre, 2008. 9:18 am
Tienes razón, Iris. A mí me pareció que le faltaba unidad y autenticidad entre las tramas y que le sobraba artificiosidad al dibujar los personajes. Vamos, que sólo con lo artístico -vestuario y ambientación- no se logra una película histórica. Por supuesto que podía haber estado peor…, pero casi era más fácil -o al menos exigible- haber estado algo mejor…